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Reseña- Crítica cinematografica por Sergio Cerecedo

Ambientar una película en la vida rural del México del siglo pasado es algo difícil de abordar sin impregnarse de folklorismo excesivo propio de fiestas patrias, hay mucho debate acerca de las representaciones y de si la época de oro fue fiel en su visión o si lo trataba como una romantización. En ese contexto llega “La arriera” llega dirigida por Isabel Cristina Fragoso y grabada enteramente en paisajes del estado de Jalisco, uno de los estados que entre la música, la comida y otras cosas importantes tiene mucho que ver en esta concepción clásica de los charros y jaripeos y otras actividades que dieron identidad durante mucho tiempo al país.

Tras un parto accidentado donde la madre pierde la vida, nace Emilia quien es adoptada por una familia en los altos de Jalisco durante la época posterior a la revolución y la guerra cristera. Ella tiene más simpatía por las actividades normalmente asignadas a los hombres, lo que descoloca a su hermano, quien vive mucha presión por parte de su padre para ser el mejor en todo. Ante la ausencia de los padres por un viaje y la necesidad del hermano de hacerse ver como un autoritario, Emilia decide huir y buscar sin indicios algunos a su verdadero padre,disfrazándose de hombre encontrando en el camino poca información acerca de la persona pero mucho sobre sí misma, a través de su interacción con personajes como un hombre moribundo o una curandera tradicional irá hilando y aprendiendo qué es lo que necesita para dar un mayor sentido a su existencia.

Ante el constante peligro de los lugares comunes en este tipo de narrativas de inversión de roles, se le agradece a la película luchar lo suficiente contra las estructuras típicas del melodrama o del mismo western, pues aunque no llega a ser a la usanza una película del oeste, sí toma elementos de él como el viaje a caballo por un camino agreste en pos de una misión, la muerte, la relación con los personajes que encuentra en el camino y la posibilidad de confrontación. Un punto clave para no caer en ese exceso es la intención marcada por la música, que lejos de usar instrumentos de cuerda pulsada y dados a la fácil manipulación emocional proponen algo más introspectivo, debiéndose esto un gran trabajo de Carlos Vértiz y Héctor Ruiz en la composición.

Eso sí, la película divaga entre decantarse por un camino de descubrimiento de la vocación, de liberación personal o de identidad de género, el final aunque lindo y bien filmado no se siente como algo que se haya construido con la narrativa, que en un momento da una gran lección de narrativas divididas cuando nos muestra a los tres hermanos viviendo sus propias luchas, en la cara de Luis Vegas vemos la duda de alguien que actúa por la inercia de lo que le fue impuesto, Emilia por romperlo y Caro por permanecer firme ante los miedos en un momento de soledad, este momento es en el que la película más crece, sin embargo creo que el no abrazar desde el guión el camino contemplativo y con cierto misterio que sí tiene la realización.

También la música como elemento diegético está presente en algunas canciones en eventos como funerales y fiestas, su inclusión es buena, pero da la impresión de que le falta una anécdota más fuerte entre el personaje y las personas a las que se topa en el camino, a menudo se siente que hay un afán de contemplar el espacio, pero no a los humanos en sí, a excepción de un personaje secundario al que sí vemos contar su historia y que acaba por detonar algo clave en el desarrollo de la principal.

Los valores de producción demuestran un esmero por no ser algo bonito aunque a momentos los encuadres divagan un poco en la belleza del paisaje natural, la cámara no puede evitar quedarse a contemplar lo natural, lo cual también es un camino viable a la hora de contar la historia y, nuevamente creo que trata de dar un camino menos cliché a las historias de mujeres rompiendo el molde en épocas difíciles para la individualidad. Así mismo el vestuario tiene un papel bien interesante en la diferenciación entre los sueños y la realidad (La paleta de colores lo hace evidente), así como en el detalle de los cambios en las prendas de Emilia para dar cuenta de su cambio psicológico.

Las actuaciones son buenas y en general logran cuidar el acento (Se agradece no apostar por la muchas veces aburrida y temerosa neutralidad en lo verbal y a la vez no dejar que la voz se vuelva caricaturesca) destacan los tres hermanos protagonistas, Andrea Aldana como Emilia, muestra una interpretación matizada en su expresión corporal y de fuertes juegos de miradas, da gusto ver a nuevas y nuevos intérpretes que ya sea que vengan de las novelas o del teatro van más allá de la pose y se entregan a contarnos la historia

Pese a que su conclusión puede ser confusa debido a que no resulta del todo un hecho construido con más detenimiento hay buenas intenciones y un proyecto que se siente entretenido y lindo, quizás a más de uno pueda no gustarle lo contemplativo que se tierna, y bien es cierto que su observacionismo hacia los personajes pudo ser más detallista y certero a la hora de mostrarnos más de los personajes , es una película sumamente entretenida que hace un buen uso de su esmerada producción para voltear a ver los contextos históricos desde el presente.

Mira el Trailer de la película aquí: