Xalapa, una tarde-noche, llena de neblina de 1981. No conocía nada de esta ciudad, sólo la sorpresa de no ver a la acera de enfrente, según comentarios de amigos. Llegué a impartir un curso de cartel para estudiantes de Diseño Gráfico de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana. Eran solo dos. El curso se abrió a otros estudiantes de artes, fotografía, arquitectura, egresados y público interesado. Ahí, comencé a descubrir la cultura gráfica de esta entrañable ciudad. Aparecieron los estridentistas a mediados de la década de los 20´s. También, un número indeterminado de carteles elaborados a finales de los 60´s y 70´s por un grupo de artistas que respondían a diversos eventos convocados por la Universidad y que hoy están al resguardo del Instituto de Investigación de las Artes Plásticas como importante patrimonio. Sumado a esto, varios cursos de cartel promovidos por el diseñador gráfico polaco Gorka, incluso anterior a mi arribo a estas tierras de húmeda presencia, fueron significativos en la aceptación y preferencia del cartel como medio de comunicación.
Regresamos, definitivamente, en 1988. En el contexto de lo docente, se había avanzado y se contaba con un producto humano con enorme talento creativo. De estos estudiantes surge la cantera de cartelista destacados que hoy nos representa. Tuve la suerte de ser maestro de casi todos ellos y además como profesional poder confrontar nuestras habilidades. Surgieron Escuelas de Diseño, con nivel superior, la más importante por su perfil educativo y la formación de un buen número de jóvenes talentosos, es la Escuela Gestalt de Diseño -hoy Universidad-; la asignatura de cartel estaba presente en los programas de estudio; exposiciones de carteles locales, nacionales e internacionales, abundaban; las galerías se interesaron por esta manifestación de las artes visuales; se convocaba a concursos de carteles con mucha asiduidad; podíamos asistir a conferencias, pláticas especializadas sobre cartel y sus creadores; se creó un espacio de Diseño Gráfico con nombre de color, que convoca y expone carteles monumentales; surgieron talleres de impresión serigráfica que enriquecían el producto visual y le daban el carácter de objeto artístico; la actividad se completaba con la participación en eventos internacionales; ésta comenzaba a ser una exigencia para la tan necesaria confrontación.

La Bienal Internacional del Cartel en México ayudó al encuentro de profesionales de múltiples países con los creadores locales, además de celebrar varios de sus encuentros como sede, en esta ciudad. Se podían adquirir libros monográficos de carteles. Los carteles xalapeños aparecían en catálogos; la prensa hablaba del cartel y las entrevistas con los creadores eran motivo de artículos. En la televisión estatal se presentó un programa que descubría y mostraba de manera didáctica al cartel y a sus creadores.

Parece justo destacar, como ejemplo del interés por la creación del cartel en Xalapa, la actividad que ha llevado a cabo el sinnúmero de jóvenes egresados de Diseño Gráfico. Hay muchos nombres que han tomado al cartel como la razón de su trabajo creativo, la lista, se hace cada vez más amplia. También hay que reconocer, como algo destacado, la presencia de estudiantes interesados que participan en cualquier actividad sobre el cartel, haciendo todavía más popular el conocimiento de este medio gráfico; completando esta faceta docente la aparición de un blog de mis estudiantes, en particular sobre el cartel, que le imprime un referente para aumentar de manera digital, el discernimiento del tema y así, poder cotejar el ejercicio visual del tipo de diseño al que nos referimos. Es seguro, se olvide alguna actividad de importancia, en el recuento de los momentos de desarrollo del cartel, pero, sin duda que se ha producido una valiosa actividad en su creación y difusión.
Por todo ello, el cartel es figura gráfica necesaria e indispensable en cualquier actividad del quehacer social y político insertado en la vida moderna. Y finalmente, tal vez como culminación de todos estos años de bregar por el reconocimiento de la especialidad de cartel, sea esta exposición la que escarba en la historia y no quiere dejar pasar el recuento de muchas obras, posiblemente olvidadas.
Estoy seguro, que primará la nostalgia de ver juntos a muchos viejos, adultos jóvenes y nuevos diseñadores con sus obras, abrazados en el recuerdo y la presencia del Cartel de Xalapa. Hoy, la niebla quedó atrás y la noche apareció llena de estrellas, ya salió el sol.

Antonio Pérez Ñiko